martes, 20 de octubre de 2015

El día (la noche) menos pensado… ¿Y qué pasó?


Pueden ser meses o años.. uno, dos, tres o cuatro que te pasas esperando  el dichoso “día menos pensado”, o la noche tal vez podría decirse, con la que la razón y la lógica te amenazan en que llegará. Tu sabes que debe llegar, pero cuándo? Falta mucho?.... El día menos pensado en que tu hijo duerma del tirón y deje de despertarse y llamarte para que le ayudes a redormirse no sabe, no puede hacerlo solo, una palmadita, una canción, una caricia, una tetita, para pipí, para agua, para tetita, para “tengo susto”.

 
Más aún cuando sus despertares son frecuentes y llevas todo ese tiempo sin poder descansar bien, durmiendo apenas 1 ó 2 ó 3 horas del tirón. Cuando vives en modo automático, como en una neblina, una nube… funcionas, sigues trabajando, sigues haciendo la casa, las compras, jugando con él, amándolo, e incluso lo pasas bien y te ríes, porque el cuerpo es sabio y se acostumbra a tu nuevo ritmo. Sin embargo, sabes que necesitas volver a descansar porque te sientes agotada…  “con 6 horas por noche me conformo”, eso digo yo.

 
Y una noche, ese día llega… y no lo disfrutaste como creías que sería! Porque eres mamá por sobre todas las cosas y tu cabecita empieza  a funcionar, te preocupas, y tu corazón también funciona… te da penita, le echas mucho de menos, reprimes tus ganas de ir a despertarle para decirle que lo amas, para sentir su calor, su olor, su cuerpo sobre el tuyo, sus besos nocturnos, sus tetadas…

 
No sé si esto fue cosa de esta noche solamente o va a durar mucho tiempo, si ha sido sólo una tregua o es el principio del cambio, pero quiero compartirlo tal como anoche lo viví …

 
Y no sé si es porque todo llega o porque (pobrecito!) le he dicho tanto que estoy cansada y que la tetita también! Que anoche durmió 7 horas y media del tirón! Antes, en toda su vida, había dormido dos veces 6 horas del tirón y una vez 5, pocas 4 y lo normal es que sean 2 y a veces 3 horas… Entonces ayer no sé qué pasó. Si fuera que ocurrió algo concreto en el día, haría lo mismo todos los días! Jajajaja. Pero no sé qué fue, si lo fue.

 
Ojalá que esté madurando su sueño y que sus frecuentes despertares empiezan  a cambiar.
 
 

 
23.15: Se duerme al fin, abrazaditos los dos en su cama, enganchado a su tetita.

 
XX.XX: De repente me despierto y sigo durmiendo con mi pareja en la cama … Qué raro!?. Porque lo habitual es que en su primer despertar su papá me lo trae a la cama y él se va a una cama extra que tenemos en nuestra habitación. (Damián “duerme” en su habitación desde hace 3 meses por iniciativa propia) Me acomodo y trato de seguir durmiendo, no quiero mirar la hora para no romper la magia de la idea de que es tarde y ha dormido mucho, pero me doy vueltas con la “preocupación” de si estará bien… aguzo el oído y no oigo nada, al fin, oigo su respiración, se acomoda y no me llama, sigue durmiendo, yo también.

 
6.09: me despierto y Ohhhhh!! Aún sigo acompañada de mi marido, ya me entra la preocupación y ahora no puedo evitar el impulso, miro la hora y me levanto  a ver  a mi mono, si respira…. Y sí está en una posición imposible y destapado.  Lo alumbro apenas con el móvil y no lo toco para no despertarlo. Me vuelvo a la cama  … “Amor, ¿sabes que el monito lleva casi 7 horas el tirón?” “Anda yaaaa! Y está bieeeen?” (…)

 
Y yo ya no puedo dormir… ¿tendrá frío? ¿estará enfermo? Lo echo de menos, su olorcito su calor… jajaaja “duérmete y aprovecha el ratito que te queda”, pero no.

 
7.15: “Mamáaaaa, tetitaaaa”… al fin! (sí, al fin me llama, irónico, no?) corro como un bólido! Te eché tanto de menos mi amor (no se lo digo, pero lo pienso). Nos conectamos y él sigue durmiendo. Yo me preparo para irme al trabajo.

 
8.20. “Mamáaaaa, tetita” “no vaya a trabajar” “uy mi amor, no puedo no ir, pero voy a venirme lo más rápido que pueda para estar contigo. Sigue durmiendo rico rico y descansa” Tetita y sigue durmiendo.

 
10.15. Mi madre me ha dicho que se despertó.

 
Total 11 horas!! y un despertar! (el de las 8 no lo cuento)

 

Será que algo va a cambiar? Ojalá que sea su sueño el que cambie, que empiece (y empecemos) a dormir mejor, con 6 horas para mi,como anoche, me conformo. Pero que no cambien sus besos, sus abrazos, su calor, su olor y la pasión que siento por mi niño.
 
 

domingo, 4 de octubre de 2015

Hola, soy una madre y me declaro adicta al porteo


El 4 de octubre inició la semana mundial de la Crianza en Brazos. Me encanta que existan fechas así porque sirve para hacer mucho más ruido sobre la importancia de tener a nuestros hijos cerca.

Hay muchas madres (y padres) que saben esto de antemano, que no conciben otra forma de criar y que cargar a sus bebés es lo más natural del mundo, y cuando digo cargarlos me refiero a todo el tiempo que el niño lo requiera. Los llevan cerca a todos lados, trabajan con ellos encima y realizan su vida con los bebés a cuestas hasta que aprenden a caminar y más incluso.

Mujer indigena de Panajachel (Guatemala) porteando
Soy centroamericana y les digo que se de lo que estoy hablando. Siempre me pareció curioso y hasta tierno como las mujeres indígenas porteaban a sus hijos para realizar las actividades domésticas y comerciales. Yo las veía e ilusamente pensaba que estos pobres niñitos no tenían para andar en un coche o que seguramente estaban todos ahogados y acalorados ahí pegados a ellas.
Por supuesto, que tenía una visión bastante distinta de la maternidad, algunas ideas pre concebidas de cómo iba criar yo a mi hija…. Hasta que ella me enseñó como sería la cosa en realidad.


Mi pequeña Cami desde que nació exigió su lugar favorito en todo el mundo: los brazos. La verdad daba lo mismo si eran los míos, los de su papá o los de su abuela (al inicio) pero ella era adicta a los brazos, al calor, a la cercanía… A la fecha yo noto que ella es una niña que necesita mucho contacto físico. De repente a sus 32 meses pide dormir una siesta encima mío o bien pegada a mi, o a su padre, por las noches o simplemente reclamar que la tomen en brazos o subirse a su mochila portabebé en algún momento.

Cuando acepté que la Camilita no se calmaba más que en brazos y que la sillita vibradora, el coche o en la cuna no duraba ni 15 minutos dormida, empecé a pensar en que necesitaba algo que me permitiera hacer cosas con ella encima.


Me habían regalado una “colgona” ese típico portabebé no ergonómico que es bien conocido, pero nunca me sentí cómoda ni sentí a la bebé cómoda. Buscando y buscando me di cuenta que no son recomendables para portear por las siguientes razones:
  • Generan problemas a la columna
  • No respetan la postura natural del bebé que es ir sentado en posición de "ranita" o en "M"

  • No da soporte a las caderas y piernas del bebé.
  • Hace presión en el área genital del bebé.
  • Permiten llevar al bebé viendo al frente lo cual no es recomendado porque duele más la espalda del porteador y también genera mucha presión en la espalda del bebé.

Es muy importante elegir portabebé ergonómico que te evitará dolores y le dará al bebé mucho mas comodidad sin afectar sus caderas. 


 
Y asi me hice adicta....

En mi investigación llegue a conocer los fulares o encharpes y recordé a las mujeres indígenas de mis tierras.
Al principio este gran pedazo de tela me pareció que no me iba servir de mucho, pues no lograba hacer los nudos por más que viera tutoriales en Internet, pero una vez aprendida la técnica, me quedó encantando y fue mi mejor aliado por muchos meses.

Descubrir el porteo fue como dirían, un "lifesaver" y lo mejor que nos pasó como familia. Empecé a notar que el reflujo de Camila disminuía y que se mantenía más serena, que dormía plácidamente y por mucho más tiempo. Yo era capaz de hacer muchas cosas con ella encima, incluso comer… era chistoso descubrirle pequeñas migajas de comida en la cabeza… ¿a qué madre que portea no le ha pasado?

Como a otras madres que inician en el mundo del porteo, se me volvió una adicción. Empecé a probar otros portabebés y  tuve suerte de poder ir a talleres donde te permitían probarlos y ver cual te acomodaba mejor. Con esta pequeña experiencia, quiero dejarles mi opinión respecto a los portabebés ergonómicos más comunes:

Fular o reboso: Hay fulares que son elasticados, semi elasticados y otros rígidos, pero a mi parecer el fular elasticado o el semi elasticado incluso es lo mejor para iniciar en el mundo del porteo y para usarlo por lo menos hasta los 6 meses (ahí personalmente me cambié a otro portabebé). Los nudos son sencillos, se puede poner al frente, posición de cuna (siempre cuidando que esté bien colocado y que el bebé tenga las vías aéreas despejadas), a la cadera o atrás cuando el bebé esté mÁs firme. Con una buena práctica es muy útil para llevar al bebé y amamantarlo incluso. Este fular puede utilizarse desde recién nacido hasta los 15 kilos aprox. Son económicos. 

 Desventajas: Al inicio pareciera difícil porque es un gran pedazo de tela de 5 metros y muchas personas desisten, pero en realidad una vez que se tiene la confianza es bastante simple. Los nudos a la cadera o la espalda son algo mas complicados y es muy importante fijarse en el clima que uno vive y elegir la tela del fular porque puede llegar a ser muy caluroso para el bebé y para la mamá.
No lo encontré tan útil para viajar o moverte de un lado a otro por ser tanta tela que al final es bastante pesada.


 
Mei-Tai (portabebé asiático): La ventaja es que consta de tiras que se anudan a la cintura y espalda del portador. Es muy similar a una mochila con la diferencia que es necesario hacer algunos nudos bien simples. Puede utilizarse con el bebé adelante, a la cadera o hacia atrás. También es bastante económico, fresco y liviano.

Desventajas: Se puede utilizar a partir de los 6 meses y no antes  dado que no da soporte a los costados del niño. Yo lo veo como desventaja si te interesa tener un solo portabebé pero de lo contrario no es problema.


 
Bandolera con anillas: Es un portabebé súper liviano y a mi parecer el más fácil de utilizar. Al principio yo no le tenía mucha fe, pensaba que no era para mi, pero ¡fue un gran descubrimiento!
Creo que al ser tan fácil de usar es una buena alternativa para aquellas madres que ya tienen un hijo mayorcito, porque se pone muy rápido al bebé. Puedes llevarse desde recién nacido hasta unos 15 kilos aprox adelante, a la cadera o atrás cuando el bebé esté más firme. Incluso cuando está recién nacido también puede utilizarse en posición cunita siempre cuidando que esté bien colocado y que el bebé tenga las vías aéreas despejadas.

Desventaja: no sirve para trayectos largos cuando el bebé ya está mas pesadito porque el peso distribuido en un solo hombro puede llegar a doler.




Papá de Camila porteando
Mochila portabebé: Si deseas comprar un solo portabebé y crees que todo eso de los nudos no se te da, esta sería mi recomendación. Una mochila con un inserto para recién nacido o que ya venga adaptado y que dure hasta los 3 años del niño aproximadamente.



Camila 24 meses
Hay marcas muy buenas, en mi caso siempre recomendaré la marca Manduca por ser fresca, fácil de poner, duradera y sirve por muchos años. Pero las Ergo y Boba no se quedan atrás.
Si vas a comprar una mochila yo creo que no hay que escatimar en el precio y ojalá decir no a las imitaciones chinas. Las mejores marcas normalmente no son baratas, pero para todo lo que duran y su utilidad valen la pena.
Hay mochilas muy livianas si lo tuyo es moverte de un lugar a otro, con diseños muy lindos y seguro que pueden haber buenas marcas nacionales en tu país de origen que sean algo mas baratas que las marcas más conocidas.

 

Tonga: Es un portabebé que me sorprendió también. Consta de una redecilla de algodón ultra liviana que se coloca de la misma forma que una bandolera; siempre apoyado en un lado.
 
El bebé va a la cintura o posición cunita cuando está mas pequeño y puede utilizarse para amamantar. Es muy fresca y puede usarse en el agua por tener la capacidad de secarse rápidamente.

Desventajas: solamente se puede llevar al bebé a la cintura y para lo que es, el precio es algo elevado. Al pesar un poco mas el niño tiende a doler el hombro sobre el que va apoyada.


Como recomendación general, independientemente el *portabebé ergonomico que se elija, es importante practicar mucho ojalá frente al espejo con un muñeco o cuando el bebé esté de buen humor. 

La realidad es que sea por el que sea que te decidas verás lo feliz y calmado que pasa el bebé al estar cerca tuyo, es muy cómodo y favorece el vínculo afectivo. Podrás sentirte más libre y poder realizar más actividades sin tener que salir corriendo a ver que el bebé se despertó porque estará a tu lado constantemente.
 
Independientemente de lo que los opinólogos digan, el bebé no se acostumbra a los brazos, ya nació acostumbrado, la naturaleza lo programó para exigir estar cerca de ti y estar cerca de sus figuras afectivas. Es imprescindible para que tu bebé sea feliz.



*Cuando hablamos de porteo ergonómico uno de los primeros conceptos que solemos utilizar es el de “posición de ranita“, “posición en M” o más técnicamente “posición de piernas separadas y flexionadas“. 
La posición de ranita garantiza que las rótulas del fémur estén correctamente encajadas en el acetábulo de la cadera, permitiendo un correcto desarrollo de todos los huesos de la pelvis y las articulaciones.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Síndrome de la cuna con puas

Partiré con una pregunta: ¿Les suena familiar la siguiente frase?: “No se que le pasa a mi bebé, en cuanto lo pongo en la cuna se despierta, llora desaforadamente y cuando lo alzo de nuevo se calma”.

No tengo tantas amigas con hijos pero si me gusta ser parte de muchos foros de maternidad y tribus virtuales donde esta preocupación se repite constantemente.
Yo misma lo sufrí y lo dije en su momento, y gasté muchos esfuerzos y energías tratando de encontrar una razón lógica… Para muchas esta razón salta a la vista, pero para mi, como madre primeriza, con poca o nula experiencia, sin tribu, no era tan obvia.
Con mi esposo decíamos entre risa y sufrimiento que nuestra bebé padecía del “Síndrome de la Cuna con púas”.



Cuando pienso en mi experiencia con la famosa cuna, en serio que me dan ganas de gritarle a todas las madres que están esperando un bebé que porfavor no gasten en una cuna lujosa y con tanto monigote!! Mi suegra maravillosa nos regalo una cuna muy linda y les digo con vergüenza (sobre todo con mi suegra) que mi hija no ha pasado una sola noche ahí. Actualmente ella la llama “su camita” pero cuando le preguntan donde quiere dormir, sale corriendo a nuestra habitación.

Este “síndrome” tiene una explicación bien sencilla y lógica: A los niños, a ningún niño!, les gusta dormir lejos de su madre. Ustedes me dirán… “pero si el mío disfruta tanto durmiendo solo desde bebé en su propia cuna” y claro! Hay de todo en la viña del Señor, hay bebés con temperamentos mucho más tranquilos, hay bebés que han sido entrenados para aprender a dormir sin su figura de apego (a lo cual en Mamás al 100 decimos un rotundo NO) y hay bebés como Damián o como Camila, mi hija, que simplemente nacieron con el chip biológico primitivo mucho más alerta. Por esto, con su única forma de comunicación –el llanto- cuando eran recién nacidos, se dieron cuenta que sería su herramienta más eficaz y poderosa para hacer valer sus derechos de permanecer a como de lugar cerca de mamá.

Si tu mamá/papá que me lees crees que estoy exagerando, que no pasa nada si el bebé duerme solo, déjame decirte que la verdad es que no es mi intención que nadie crea que sobredimensiono las cosas ni tampoco que quiero criticar a quienes duermen separados de sus hijos desde siempre. Pero en realidad, ahora que lo veo desde otra perspectiva, los bebés no están hechos para dormir en cunas, que por lo demás parecen pequeñas jaulas o cárceles por más lindas y adornadas que estén.

Los niños están genéticamente diseñados para dormir con compañía y es por esto que muuuuchos padecen del “síndrome”. Esto normalmente sucede de la siguiente forma: el bebé parece profunda y plácidamente dormido sobre los brazos de pa/mamá… lentamente lo vamos acercando con la máxima delicadeza posible a su costosa cunita que con tanta ilusión compramos y con tanto deseo queremos que sea usada… vas acercándolo al colchón… y en este punto está lejos de tus brazos. Algunos bebés más sensibles es en este instante que demuestran su molestia lanzando un grito que llega asustar. Mientras que hay otros que siguen durmiendo felizmente hasta que llegan al colchón, tú te sientes como si hubieras ganado el mejor premio de la vida, sacas los brazos y no has dado ni el primer paso para irte cuando está llorando reclamando por ti.


Algunos bien persistentes, como yo, volvemos a empezar el ciclo: teta, mecer en brazos, bailecito y de nuevo tratar de ponerlo en la cuna… pero de nuevo no funciona. Recuerdo ahora con risa que mi hija antes de llorar abría los ojos como platos, sacudía sus manos y brazos y daba una mirada como si me dijera “¿me estas tratando de engañar? Estoy plácidamente dormida contigo y vas y me tiras en este lugar… eso no me lo aguanto!”

A pesar que hoy firmemente creo que el colecho es la solución a todo este enredo, y la forma mas fácil de ahorrarte todos estos malos ratos y frustraciones, en su momento deseaba que mi hija durmiera en su cuna al menos algunas horas en el día o en la noche.
Busqué mucha bibliografía respetuosa que me diera luces de cómo lograrlo. Leí un libro que les recomiendo a todas las mamás que estén en esa situación (de hecho creo que ya antes lo había mencionado en otro post) y que por alguna razón el colecho no les convence: El libro se llama “No Cry Sleep Solution” (“El sueño del bebé sin lágrimas) de Elizabeth Pantley. De este libro, puedo rescatar para ustedes algunos consejos respetuosos, brevemente resumidos, que pueden ayudarles hacer la transición “brazos-cuna”. A pesar que quiero dar estos tips debo recalcar mi postura: estoy 100% en contra de entrenar a un niño para dormir dejándolo llorar y puedo asegurarles que el colecho es y será para muchos el mejor arreglo y la forma mas fácil de descansar. Sin embargo, como se que hay tantas posturas como familias, aquí va lo que nos dice esta experta en el sueño del bebé.

En su libro hay una nota importante que creo que vale la pena mencionar:

"Si te encanta tener a tu bebé dormido en tus brazos diariamente, por ejemplo para sus siestas, si te encanta dormir con él, si llevas bien sus despertares, si que se duerma en brazos no te molesta, si tu día a día te lo permite, pues sigue. No cambies lo que hoy te funciona solo porque la gente te puede decir que se va acostumbrar, que siempre va necesitar tus arrullos para dormirse y que siempre hará las siestas encima de tuyo… eso eventualmente cambiará aunque no hagas nada. Te lo aseguro”
 
La autora plantea algunos pasos respetuosos para hacer la transición del bebé de tus brazos a la cuna. A esto le llama "La Danza Pantley" (The Pantley Dance): Es importante considerar que estar en brazos es muy diferente a estar dormido en una cuna. Los primeros son suaves, cálidos y tienen un olor familiar; mientras que normalmente la cuna está vacía y fría. He aqui algunas maneras para que sea mas atractiva para el bebé:




Paso 1: Hacer de la cuna un lugar acogedor. Con sábanas y cobertores suaves, tratar que se encuentre tibia cuando el bebé sea acostado y si es demasiado grande utilizar algún reductor seguro de cunas, un moisés o algo más pequeño que se pueda poner dentro para que el bebé no se sienta en un vacío grande.


Paso 2: Arrulle al bebé y relájelo en sus brazos, amamantándolo o dándole su biberón en sus brazos. Inicialmente espera a que el bebé cierre los ojos pero no se quede mucho tiempo dormido en los brazos. En ese momento es un buen punto para pasarlo a su cuna donde terminará de dormirse.
Si el bebé se quedó dormido de forma vertical en tus brazos, cámbialo suavemente a forma horizontal, ya que es la posición que tendrá al estar acostado en la cuna.
Paso 3: Hacer sonidos suaves (hablar, cantar, sonidos sh-sh), amamantarlo, caminar, moverlo de un lado a otro y cualquier cosa que haces para que el bebé se duerma. Cuando cierre sus ojos, mantenerse quieto y callado por unos minutos. Vuelva a repetir el ritual y de nuevo parar. Todo esto mientras se va acercando a la cuna.
Paso 4: Continue con la danza Pantley alternando movimientos y ruidos suaves para luego quedar quieto mientras acuesta al bebé en su cuna. Continua con este ritual hasta que este muy cerca del colchón. Luego sigue con el movimiento suavemente y acuesta al bebé primero sus pies, piernas, espalda y por último la cabeza.
Paso 5: Suavemente acaricia al bebé con tu mano libre. Al mismo tiempo hay que ir sacando la mano que sostiene su cabeza. En este punto debes continuar haciendo sonidos o cantando y acariciando al bebé al mismo tiempo. Luego parar. Después de unos minutos sacar la mano numero 2. En este punto, ya no hay mas contacto físico con el bebé, es importante continuar cantando pero reduciendo el volumen cada vez mas. Si el bebé se despierta, trata de calmarlo cantando nuevamente y acariciándolo hasta que vuelva a dormirse.
Nota: Si en algún punto el bebé llora y se despierta completamente, tómalo y comienza de nuevo desde el paso 1.
Estos consejos, te pueden ayudar a que tu bebé pase algunas horas en la cuna… dependiendo de su temperamento por supuesto, porque si bien mi hija duraba algunas veces 1 hora, por más “Danza Pantley” que hiciera no lograba dejarla sola en la cuna por mas que eso (que por lo demás estaba al lado de mi cama). Para mi familia, el colecho fue y sigue siendo la salvación.
Al final es importante recordar que no hay lugar mejor para que el bebé encuentre paz que en los tibios brazos de su ma/padre y que si el “síndrome de la cuna con puas” es tan usual, es simplemente porque es el reclamo de un bebé de estar donde por derecho le corresponde… cerca nuestro.

Por último probablemente vieron este video... no se si es realidad o una sátira... pero cualquier persona con su sano juicio lo que haría sería llevarse a la bebé a dormir con él. Lo dejo porque verdad o no, lo real es la necesidad de compañía que tienen nuestros niños para dormir. 


lunes, 31 de agosto de 2015

Mi ser hija …. Mi ser madre.


Sincronicidad, “Una coincidencia temporal de dos o más sucesos relacionados entre sí de una manera no causal, cuyo contenido significativo sea igual o similar». C.G.Jung

Curioso, sincrónico (o no), empiezo este post con esta definición de sincronicidad porque es lo que acabo de sentir en este momento, cuando estaba pensando en escribir sobre mi ser hija y mi ser madre y me encuentro con este post, por ahí navegando en mis páginas sociales…


Cuando yo era bien pequeña, creo que mi principal rol, aparte de ser niña y estudiante, era ser hija. Y como hija nunca me cuestionaba nada sobre cómo era mi ser hija, era como era y punto.

Una vez pre adolescente empezaron todos mis cuestionamientos y comparaciones, veía otras familias que parecían más funcionales que la mía o más preocupadas y atentas de sus hijos (otras que no también), otros tipos de ser hija y te interrogas, cuestionas, envidias,  deseas y reniegas.

En fin, que mi ser hija no ha sido un camino de rosas y tampoco de espinas. Pero ha habido muchos hitos y experiencias negativas con mis padres, y lamentablemente más con mi madre, que han dejado marca en mí.

He crecido como mujer pensando que la niña herida había ido sanando con el tiempo, que había podido sacar fuerzas de la vida y las experiencias positivas para hacerme grande y fuerte y así he vivido hasta no hace mucho, creyendo que la niña herida se había convertido en una mujer empoderada y fuerte.

Y llegó mi ser madre. Una experiencia al límite en todos los aspectos; del amor, del cansancio, del estrés, de la angustia, del orgullo y de la felicidad.

En un afán por querer criar a mi hijo de manera diferente, siempre desde el respeto y el amor, viéndolo y aceptándolo tal como es, es que comencé a darme cuenta de que mi niña herida se había convertido en una mujer grande y fuerte, es verdad, pero que en su ser niña seguía herida, seguía triste y esperando un cambio, esperando que los adultos de su entorno le demostraran su amor incondicional.

El problema es que ahora el adulto soy yo y no tengo derecho a hacer pataletas, no se espera que un adulto las haga, pero mi niña herida y aún viviente no sabe eso. Aunque creo que me cuido de ser una madre como quiero ser y que mi niña herida no ha hecho ninguna pataleta a mi hijo, sí las ha hecho a mi madre.

En un profundo estar conmigo misma, he vuelto a nadar en las aguas turbulentas de mi infancia y veo tan claramente los episodios que me han marcado, donde mis padres no actuaron de la manera que yo esperaba (sin saber en aquella época qué es lo que esperaba, pero que adulto ahora sí puedo reconocer) y veo maneras de relacionarse conmigo, de quererme, de verme que no eran lo que yo necesitaba. Pero yo siendo niña no tenía las palabras ni las emociones adecuadas para explicarme y hacerme ver y oír. Pero mis maneras de pedir ayuda y reconocimiento parece no fueron siempre suficientes para mis adultos y el dolor no pasaron sin dejar  huella, no cedió, se quedó, se cristalizó y se durmió. Ahora, con mi ser madre y mi deseo de no querer ser y  de ser de otra manera, lo ha despertado.

Lo peor, es que me he dado cuenta de que no “me había curado” de esos malos momentos y que no había perdonado, sólo los había aparcado. He reconocido, que no le he perdonado a mi madre no haber estado siempre cuando la necesitaba y en las condiciones que la necesitaba. No le perdono haberme adultificado o no haberse dado cuenta que yo era una niña y no me podía hacer cargo de sus propias sombras. No le perdono haberme dejado a mi suerte en muchos temas. No le perdono no haberse dado cuenta de cuánto la necesitaba. Y ese no perdón debe ser la causa de nuestra eterna mala relación.

Espero que mi hijo no tenga nunca nada que no perdonarme, porque es muy triste no ser capaz de perdonar. Tengo claro que es algo que yo debo trabajar para mí, principalmente, y pare él. Porque él se merece una madre sana emocionalmente y feliz, sin sombras.



 

viernes, 7 de agosto de 2015

Tetitas lecheras. Cuando toca trabajar.


“Hasta los tres años los niños necesitan a mamá por montones y mientras más segura es la relación que sienten con la madre, más conductas de protesta presentan cuando ella se va y más conductas de compensación cuando ella vuelve (quieren pasar todo el rato encima de ella), lo que algunas personas malinterpretan diciendo que el niño está mimado, enmadrado, malcriado, etc. No, este niño está creciendo sanamente.”

Así comentábamos en un post posterior, y hemos decidido empezar por ello, ya que creemos firmemente que lo mejor para un bebé es no separarse muchas horas de su madre hasta esa edad, porque no está psicológicamente preparado para soportar largas horas de separación de su cuidador principal, hasta obtener un apego seguro y haber pasado exitosamente por las etapas de “angustia de separación” (proceso psicológico que se da a partir de que los niños empiezan a gatear, en momentos en el que el bebé o niño ve peligrar la relación con la figura de apego, lo que puede provocarle inseguridades, ya que se da cuenta que mamá puede ir y no volver).

Pero como la realidad es otra y no muchas madres pueden quedarse en casa tanto tiempo, sea por razones económicas o por la responsabilidad que les exige su trabajo. Además que en la mayoría de los países el permiso maternal es extremadamente corto, tres, seis meses.

http://www.elmundo.es/elmundo/2012/09/28/baleares/1348843081.html

Ocurre entonces que, la mayoría, que entramos a trabajar “antes de tiempo” y que se nos hace difícil mantener la lactancia materna. Algunas optan por terminarla, pero no es necesario si no lo quieres así.

Para ello, lo mejor sería, hacerte un banco de leche materna congelada que alcance al menos para el tiempo en que  el niño se alimente exclusivamente de leche y, cuando comience la alimentación complementaria, aprovecharla  para las horas en que tú no estás, volviendo a la “barra libre” de tetita el tiempo que están juntos, lo que también les servirá a ambos para “sanar” el tiempo de separación.


Técnicas para extraer y congelar leche puedes encontrar aquí.
http://www.crececontigo.gob.cl/2009/desarrollo-infantil/extraccion-de-leche/


Vivo en España donde el permiso de maternidad son alrededor de 4 meses y medio. Al incorporarte tienes un permiso de lactancia diario de una hora, durante 6 meses, por lo que si lo juntas con tu permiso de maternidad se traduce en 15 días más, opción por la que opta la mayoría, porque habría que vivir al lado del trabajo para poder alcanzar a ir a ella, dar de mamar y volver…

Juntando los permisos y las vacaciones volví a trabajar cuando mi hijo iba a cumplir los 6 meses. Afortunadamente tuvimos la posibilidad de reducir mi jornada laboral a la mitad, separándonos  solamente 5 horas diarias.

En aquella época mi hijo tuvo que asistir a la guardería y allí le daban mi leche que yo venía almacenando desde sus tres meses. Como no aceptaba el biberón se la daban con cuchara espesada con un poco de cereales.

Sacarse leche al principio no es fácil, y es mejor comenzar a hacerlo desde el quinto mes, cuando la lactancia ya está establecida y tu confianza en ti misma y tus pechos también. Debes tener en cuenta que lo que el sacaleches logra extraer es apenas una parte de lo que tu hijo obtiene con su perfecta sabiduría y técnica chupeteadora. Así es que si al principio no sacas nada o muy poquito, no te estreses, es normal, poco a poco irá saliendo más. Si te pones muy nerviosa no lo lograrás y corres el riesgo de caer la tentación del biberón con fórmula, creyendo que come muy poco.


Así estuvimos hasta pasado los 6 meses cuando empezó a comer, en casa con el método BLW y en la guarde comía purés, así que le enviaba menos leche porque se la seguían dando con cereales “de postre”.

Así estábamos,  enviándole leche a la guardería y yo extrayéndome en el trabajo, en mis minutos de descanso y encerrada en el baño, no había lugar mejor. Como no era nada cómodo, la leche que extraía era muy poca, yo no me sentía relajada. Así que esto duró sólo 3 meses y el banco de leche nos duró hasta sus 9 o 10. Pero a esa edad ya comía frutas y yogurt con lo cual su postre de leche de mami no era tan necesario. Al llegar a casa tenía barra libre de tetita.
En la actualidad, con casi dos años y medio, yo aumenté mi jornada a 6 horas para ganar algo más pero también aprovechar de él, nos pasamos 7 horas separados. Él hace un año que no va a la guarde porque mi mamá lo cuida. Y seguimos lactando porque a los dos nos gusta (en algunas ocasiones a él más que a mí, quiero ser sincera)
Durante el día la tetita del reencuentro es mi preferida, cuando llego del trabajo y él despierta de su siesta, así nos rencontramos, nos olemos, nos miramos y nos acariciamos. Y su tetita predilecta yo diría que es la de dormir. Durante la noche, según sea, mama entre 2 y tropecientas veces.




Pero volvamos al punto de inicio de este post, trabajar y lactar, incluso con lactancia prolongada, sí se puede. Es trabajoso, pero con buena información, asesoría, organización, amor y voluntad se puede.

Lo mejor, para que las madres lactantes no tuviésemos  que preguntarnos cómo lo vamos a hacer cuando volvamos a trabajar, sería que los estados reconocieran la importancia de los primeros meses – años de vida para criar ciudadanos sanos y seguros y alargaran los permisos maternales al menos hasta los 12 meses. Pero hasta que eso ocurra…

domingo, 2 de agosto de 2015

Tetitas lecheras: Agitación del amamantamiento

Escuché este término hace varios meses atrás cuando en otra tribu virtual leía a una madre embarazada por segunda vez desesperada por sentimientos de rechazo a su hijo cuando lo amamantaba. En ese momento, Camila mi hija tenía unos 11 meses aproximadamente y no pude entender con certeza como una madre podía sentir esas cosas al dar tetita a su bebé... después de todo es algo maravilloso.

Juzgué soberbiamente a esa madre sin entender realmente lo que ocurre en esos momentos. En mi defensa, me sentía súper poderosa al estar a punto de cumplir 12 meses de lactancia… al ver el camino recorrido y pensar que lo había logrado me llenaba de mucha satisfacción.

Actualmente  llevo amamantando a Cami por 30 meses, me he informado muchísimo del tema, creo fielmente que le he dado lo mejor a mi hija, me siento orgullosa de mi y de hasta donde hemos llegado, me he sentido feliz y plena con esto y hasta he tratado de ayudar a otras madres a confiar en su instinto y a seguir adelante con la lactancia…. Puedo decir, a pesar de todo esto, que ninguna madre aunque tenga mucha experiencia, está exenta de sufrir agitación del amamantamiento.

Mi peque estuvo muy enferma un par de semanas, típico en el invierno llegó un virus súper fuerte al jardín y le dio bronquitis. Simplemente no quería comer nada, pero cuando digo nada, de verdad es nada! Solamente teta…
Sentí que regresaba un par de años atrás y volvía a tener un recién nacido que reclamaba por teta día y noche, incluso si le sacaba la teta de la boca dormida gritaba…. Fueron días muy muy agotadores.

Había noches cuando la demanda era tanta que me quedaba insomne… llorando, con ella pegada en mi teta y con una irritabilidad tremenda… Es una sensación física que hace fluir sentimientos que no sé muy bien como describir sin que suene feo: sentía rechazo de amamantarla, irritabilidad, enojo, ganas de gritar, quería arrancarle mis pechos y guardármelos para que no me pidiera más aunque llorara, quería salir corriendo y no verla en unos días! No era dolor, y solo ocurría cuando la amamantaba. Así de terrible… luché mucho y me contuve creo que solamente porque lograba darme cuenta de alguna forma que su demanda excesiva y agobiante era producto de que estaba enferma.

“Es casi imposible describir lo que se siente; es como si pudieras convertir el sonido de clavos contra un pizarrón, en una sensación física. Algunas veces la agitación me producía ganas de gritar a todo lo que dan mis pulmones, y al mismo tiempo dar de vueltas en un círculo muy pequeño una y otra vez”. ---Lisa, California

“Lo mejor que puedo hacer es decir que sentía como si tuviera insectos recorriendo todo mi cuerpo, y no me los pudiera sacudir. Comenzaba difícil y molesto, y pronto se hacía intolerable. La gente me preguntaba, “Duele mucho?” , y yo pensaba, “ojalá” El dolor lo hubiera podido manejar. Esto iba mucho mas allá que el dolor, esto era rarísimo, muy extraño” ---Bárbara, Minesota

"Comencé a sentir agitación del amamantamiento cuando mi niño ya pasó de los dos años. Sólo me viene cuando estoy muy cansada y de noche, aunque no en todas las tomas nocturnas. Son ganas casi incontrolables de que me suelte a como dé lugar y que me deje las tetitas en paz. Simplemente lo aparto con cuidado, a veces resulta otras no y cuando se vuelve a agarrar es cuando lo empiezo a pasar mal, no quiero que siga chupando. No he llegado a sentir culpa, porque había leído sobre el tema y estaba "preparada" pos si llegaba. Es muy desagradable el sentimeinto, pero trato de relajarme, respirar profundo y pensar en otra cosa. Para conectarme con él lo acaricio y me lo quedo mirando, generalmente eso me calma"--- Mirra , Chile

Para una madre, cualquier madre relativamente normal, estos sentimientos están acompañados de mucha culpa, de una gran rabia con uno mismo, me caía mal porque por un lado, tengo a una hija enferma que me necesita, que su único consuelo es la tetita y por el otro no quiero darle más… ¿Qué madre va querer alejarse de su hija cuando más la necesita? Era la pregunta que me repetía una y mil veces… me sentía muy muy agobiada y confundida con esta situación.

 
Las primeras veces que me pasó no lo asocié con la “agitación del amamantamiento” y quiero aclarar que no me ocurría en todas las tomas. Normalmente era por las noches o cuando estaba sumamente sobrepasada por el cansancio. Afortunadamente durante la semana en los momentos que me sentía agobiada cuando Cami tomaba pecho recordé este concepto gracias a Mirra. No me liberó de la culpa, pero al menos le puse un nombre a este remolino de sentimientos extraños, a esta irritación que sentía cuando mi niña mamaba.

“La agitación del amamantamiento no es divertida, y el embarazo parece ser la etapa especifica para que se dé la agitación del amamantamiento (afectando a mas de una tercera parte de las mujeres que amamantan durante el embarazo). Algunas mujeres embarazadas pueden decir con exactitud cual semana sintieron por primera vez la agitación, y a pesar de que varia mucho de madre a madre, parece ser que a mediados del embarazo es cuando se inicia en la mayoría de las personas.

Para muchas mujeres la agitación disminuye al final del embarazo, mientras que para otras este parece ser el periodo en que es mas intensa.
 
De cualquier manera, la agitación puede sucederle también a cualquier mamá que amamanta a un niño mayorcito inclusive sin que exista un nuevo embarazo. Cuando se amamanta embarazada, la agitación parece ser motivada exclusivamente por la succión del niño mayorcito, o puede suceder solamente cuando los dos niños amamantan simultáneamente las mamás que se embarazan mientras están amamantando a dos hermanos no gemelos parece ser que son a las que les sucede con mas facilidad. En muchos casos la agitación puede no tener nada que ver, o muy poco con el embarazo o el amamantamiento de hermanos no gemelosAdventures in Tandem Nursing: Breastfeeding during Pregnancy and Beyond, (Las Aventuras del Doble Amamantamiento)

Comprendí algo importante que desconocía: la agitación puede llegarle a cualquier madre que amamanta un niño mayor, aunque no esté embarazada o aunque no esté dando a dos hijos al mismo tiempo. Siempre había asociado que esta reacción podía ocurrir cuando pasa alguno de esos dos fenómenos y nada más.

Es importante recalcar que la agitación no le ocurre a todas las mujeres, y a las que les pasa no les sucede con la misma intensidad. En mi caso particular puedo decir que así como llego se fue… en cuanto Cami volvió a su demanda normal no lo volví a sentir mas… aunque debo reconocer que estoy llegando a un punto en el que deseo destetar y quiero evitar estos sentimientos (pero sobre eso les contaré mas adelante).

Biológicamente ¿de dónde proviene esta agitación del amamantamiento? Leyendo también en la página de La Liga de La Leche Internacional, indica que la agitación del amamantamiento puede venir de nuestras raíces como mamíferos. La agresión maternal no es poco común en el mundo animal durante el tiempo de destete, y es posible que el embarazo hace que nuestros cuerpos piensen que es tiempo de destetar.

"El sentimiento que tenía mientras lactaba embarazada solo se puede describir como “primario” --- era tan instintivo huir de la lactancia que casi no me podía controlar. Sentía una urgencia muy fuerte de levantarla, aventarla y salir corriendo lejos de ella. De ninguna manera estaba preparada para ello y me sentía como la peor madre del planeta. Después de mi experiencia, he hecho una encuesta informal ente mis colíderes y otras mamas de LLL que amamantaron durante el embarazo, y la mayoría experimentaron emociones negativas muy poderosas al amamantar estando embarazadas. ---Kelly, Georgia

 Finalmente, lo más importante es saber que es algo que puede pasar ya sea estas embarazada, amamantando a un niño mayor o a dos al mismo tiempo. Reconociendo que es algo que te puede ocurrir y dentro de todo que es natural, te dará un poco mas de tranquilidad. Esto no significa que eres la peor madre del planeta ni cambia la relación con tu hijo o el concepto e importancia que tiene para ti la lactancia. La agitación como llega se va y no necesariamente pasa en todas las tomas ni necesariamente va a pasarte a ti.

Lo que si esta claro es que esto tiende a ocurrir cuando estamos cansadas, sobrepasadas y/o agobiadas. Es importante alimentarse bien, descansar todo lo que sea posible y estar un rato a solas. Dar un paseo, hacer ejercicio unos minutos, desconectarse de alguna manera puede venir bien.






 Encontraras mas ideas practicas para manejar la agitación del amamantamiento en Adventures in Tandem Nursing, por Hilary Flower o en La Leche League Internacional